jueves, 23 de febrero de 2012

AMISTAD VERDADERA

Durante siglos, de una forma u otra, se han expresado los más elevados elogios a la amistad. Lo han hecho así filósofos y literatos, poetas y hombres de todo tipo, hasta llegar a nuestros días en los que seguimos escuchando o leyendo aquello de la amistad como vínculo sagrado.
Pero veamos qué es lo que vivimos en realidad bajo el nombre de la tan venerada amistad.
Hoy prolifera en general y salvo excepciones, un "amiguismo" fácil e inconstante, propio de las circunstancias, como si fuera un artículo más de los tantos que consumimos; o peor aún, como si fuera el envase desechable de esos artículos comestibles.
Una persona se acerca a otra por los beneficios que pueda obtener, ampliando todo lo posible el límite de esos beneficios, que van desde la compañía para matar la soledad o para compartir un rato de distracción, hasta la posibilidad de contar con alguien en un momento de apuro. Pero pasado el apuro, desaparece el amigo y la amistad.
Hoy se habla de "amigos" a compañeros para realizar alguna jugarreta de mal gusto, criticas, chismes, burlas, etc… viviendo tristemente lo que antes se podría haber llamado valentía.

Existen, eso sí, compañeros de estudios que pasan juntos meses y años en idénticas angustias y alegrías. Existen compañeros de trabajo que se acostumbran a la rutina diaria de encontrarse y separarse a la misma hora. Existen compañeros circunstanciales para contarse alguna historia, penas y problemas, a los que más se valora cuanto más escuchan y menos hablan. Pero esos son lazos que se rompen con facilidad y se olvidan en cuanto la vida da un giro inesperado.

También existen las amistades románticas que ocultan, en verdad, otro tipo de sentimientos, ya que suelen derivar en enamoramientos que por desgracia no son más duraderos que las amistades de paso ya señaladas.
Lo que nos falta y queremos recuperar -porque sabemos que nunca ha dejado de existir- es la amistad VERDADERA, la que entraña un amor al conocimiento del uno al otro, la que pasa por encima del tiempo y las dificultades, la que genera lazos de auténtica fraternidad aunque no haya vínculos sanguíneos de por medio.

Le llamo Amistad Verdadera,  porque hay amor y necesidad de conocimientos. Es la que hace que dos o más personas traten de conocerse, de comprenderse, pasando por el conocerse a uno mismo. Es la que hace nacer el respeto, la paciencia y la constancia, es la que perdona sin dejar de corregir y la que impulsa a que cada uno sea cada vez mejor para merecer al amigo. Es la que despierta el sentido de la solidaridad, del apoyo mutuo en todo momento, la que sabe soportar distancias y dolores, enfermedades y penurias.
Se define como verdadera ya que creo que solo aceptando ideas comunes, metas similares pero sobre todo un gran Espíritu  de servicio y superación, puede nacer esa amistad que no se logra en un día, sino en muchos momentos de verdadera expresión de amor.
La amistad es una sonrisa constante, una mano siempre abierta, una mirada de comprensión, un apoyo seguro, una fidelidad que no falla. Es dar más que recibir; es generosidad y autenticidad.
Sin embargo y por la razón que sea si alguna persona que considerabas una amistad, ya no esta en tu vida, no te desanimes!, solo sigue tratando a todas aquellas personas que hacen contacto contigo, ya que de ahí puede surgir una amistad verdadera, que no tema ni se enoje por tus comentarios, por tus inquietudes simplemente que acepte quien eres con todo lo que tu puedes ofrecer incluyendo tus debilidades o tus fortalezas, solo así,  con un amor incondicional, con una aceptación total evolucionaremos en el campo de la Amistad. 

Cuento con  la gran bendición de tener verdaderas amistades y desde este espacio les doy infinitas gracias por siempre estar y existir,  por su amor incondicional, pero sobre todo, por inscribierse  conmigo en esta escuela de tiempo completo llamada Vida.

Con Amor.
Maritza

jueves, 2 de febrero de 2012

Y SI DEJAMOS DE SUFRIR

Hemos vivido muchas de nuestras experiencias sufriendo, a veces, sufriendo en exceso.

Los que son pobres sufren por no tener más. Algunos ricos sufren por no tener amor. Algunos que tienen amor sufren porque no tienen dinero. Algunos que tienen mucho dinero lo darían todo a cambio de la felicidad. Algunos pobres creerían ser felices si fueran ricos. Algunos pobres son felices en su pobreza porque tienen la creencia de que los ricos son malos. Algunos pobres sufren su pobreza creyendo que no pueden optar por cambiar su condición.
Los enfermos sufren por sus dolencias. Algunos que están completamente sanos sufren de vicios para olvidar sus pasados dolorosos. Los que son impedidos sufren por serlo. Algunos estando completamente sanos sufren porque creen estar impedidos. Algunos estando completamente libres creen ser esclavos de ciertas circunstancias.  Algunos estando completamente sanos sufren porque creen estar enfermos.

¡Que locura¡

Si estamos disponibles para sufrir y seguir sufriendo, tenemos todos estos ejemplos y mucho más.  Pero ¿qué razón tenemos para ello? Ninguna.

Hemos estado tan acostumbrados a sufrir, que hemos confundido el sufrimiento con una virtud. Nos parece que mientras más sufrimos mas apoyo recibiremos y nos sentimos mas unidos en el dolor que en ninguna otra circunstancia. Hemos aceptado sufrir por miles de razones que no merecemos.

Por mucho tiempo hemos vivido todo esto y aun mucho más, miles de situaciones que ahora nos parecen inimaginables. Cada cual ha tenido lo suyo y cada cual ha salido adelante como ha podido. Hemos vivido en el escenario de la tragedia y hemos participado en muchas y variadas películas. El caso es que ninguna de esas películas es la verdad. La verdad se encuentra por sobre todo esto.

En estos hermosos tiempos podemos elevar la mirada, elevar nuestra conciencia y comprender que todo el juego puede terminar al comprender que nuestras historias de sufrimiento no corresponden a lo que somos.  Si tomas tu película y utilizas un filtro que no deje pasar el miedo, el sufrimiento y el drama, puedes ver lo te queda. Te quedas con una situación neutra, con todas las posibilidades en la mano, con la alternativa de elegir un nuevo desenlace solo por la dicha de experimentar.

Puedes crearte el trabajo que necesitas, si amas lo que haces serás inmensamente dichoso y muy bien recompensado, nunca te faltará. Si comprendes que nadie te puede hacer sufrir porque eres invulnerable, jamás tendrás problemas con nadie y serás grandemente estimado por los demás y te buscarán para que trabajes con ellos. El  amor de pareja puede triunfar si existe la voluntad y si no fuera posible, tendrás la dicha de volver a intentarlo nuevamente con más decisión aun. Si no tiene hijos los puedes tener si lo deseas. Si tienes hijos y los amas y honras, jamás tendrás problemas con ellos y crecerán en armonía. Si has tenido vivencias doloras de infancia las puedes olvidar y crearte una nueva vida ahora. Los enfermos no son indefensos, ellos pueden sanarse a si mismos, solo hace falta amarse mucho.

El Universo nos da tantas posibilidades para crear, para manifestar y encontrar los recursos que necesitamos, que sufrir por no encontrarlos está demás. Mejor reconocerlos y aceptarlos para poder trabajar con ellos.

Ya es hora de entender que no es necesario seguir creando mas desgracias. Podemos dar un punto final, podemos todos unidos en una mente colectiva tener una  nueva conciencia que limpie todo nuestro pasado y hacer una nueva vida.

Todos anhelamos volver a casa y no podremos entrar allí cargados de dolor y sufrimiento. Todos los que han llegado allí, han tenido que abandonarlos en algún momento, ya que no es posible vivir en plenitud si no evolucionamos nuestra conciencia de lo que realmente somos.

Con Amor
Maritza.