El diccionario de la lengua española define la palabra sabotaje como: “Oposición u obstrucción disimulada contra proyectos, ordenes, decisiones, ideas”. Si analizamos estas palabras comprenderemos que el propio sabotaje es ir contra de uno mismo. Esto sucede en forma inconsciente, claro está, en el fondo nadie quiere conscientemente contradecirse a si mismo.
Las capas mas inconscientes las fuimos formando poco a poco y se han ido fortaleciendo con el tiempo y con las experiencias que las han ido confirmando. Nuestras creencias mas profundas modelan nuestra vida y la vida que tenemos es fruto de esas mismas creencias, por lo tanto siempre vamos a confirmas nuestras propias ideas en la vida, aunque sean absolutamente equivocadas. Por ejemplo, si creemos que la gente es mala, siempre estaremos rodeados de personas que nos confirmarán esa misma creencia.
Lo que almacenamos en nuestra mente, fortalecido por las emociones, nos resulta más difícil de cambiar si ha pasado a esos niveles profundos de la inconsciencia. Un ejemplo claro de esta situación es cuando se ha interrumpido la energía eléctrica en nuestra casa y aun sabiendo en forma consciente que ésta ya no está circulando, seguimos actuando en forma automática enciendo artículos eléctricos y luego de hacerlo nos percatamos que habíamos olvidado el corte. Sabemos que existe la interrupción de energía y seguimos actuando como si estuviera todo normal por un lapso determinado de tiempo, hasta que nos acostumbramos nuevamente a la interrupción. Dependiendo del nivel de profundidad de esta actitud robótica, podemos sorprendernos con que hemos tratado de hacer funcionar varios equipos eléctricos mientras ha permanecido el corte de energía.
Hacemos esto hasta que volvemos a asimilar las nuevas condiciones y luego de haber experimentado varios intentos fallidos de hacer funcionar los equipos.
Esto nos parece increíble mientras lo estamos viviendo y muchas veces es motivo de diversión. Sin embargo, cuando se trata de lograr hacer cambios mentales en los terrenos de salud, abundancia y amor, las cosas se nos hacen muy poco graciosas. Generalmente entramos en pánico al ver que no nos resulta la implantación de las nuevas ideas, muchas veces nos desesperamos y nos juzgamos y criticamos duramente, diciéndonos cosas muy poco agradables. Perdemos la paciencia con nosotros mismos y eso no nos favorece.
Sin embargo cuando avanzamos en los caminos del despertar, estos sucesos disminuyen drásticamente, nos hacemos conscientes de lo que pensamos, de lo que sentimos, de lo que estamos haciendo. Utilizamos el tiempo lineal para dar luz a nuestro interior y nos vamos haciendo más enteros. Dejamos de estar tan divididos, de tal manera que una parte de nosotros quiere exactamente lo contrario que la otra, y logramos unificar nuestras intenciones y energías concentradas en un solo propósito, sin sabotearnos.
Si queremos dejar de sabotear nuestro intento por aceptar en nuestro ser la verdad que estamos comprendiendo, veremos que se nos facilitará mucho la labor si tenemos paciencia, confianza y amor a nosotros mismos. Si nos divertimos cada vez que nos descubrimos pensando, diciendo y haciendo, justamente lo que queremos cambiar, el proceso resultará mucho más sencillo y más rápido. Solamente se trata de practicar por el tiempo de acomodación de los nuevos paradigmas. La práctica es absolutamente necesaria mientras hacemos la transición desde nuestras antiguas creencias hasta instalarnos en la verdad que queremos.
Dejamos de amarnos cuando nos presionamos y sentimos que lo estamos haciendo mal. Esta falta de amor es aprendida desde que llegamos a este mundo, todos transmitimos una increíble falta de amor a sí mismos, tanto al interior de las familias como en los establecimientos escolares, donde es muy mal visto no hacer las cosas bien a la primera. Esta manera de juzgarnos va en contra de lo que vinimos a hacer aquí, vinimos a experimentar, a practicar nuestros dones y si nos vemos como inadecuados cuando no nos resulta a la primera, estamos haciéndonos un sabotaje también. ¿Por qué no lo podemos disfrutar? ¿Por qué no nos damos la oportunidad de repetir y repetir la acción hasta que funcione? ¿Por qué no nos apoyamos unos con otros hasta conseguirlo? ¿Por qué en los colegios se nos califica mal cuando estamos aprendiendo? Mientras aprendamos a reconocernos podríamos tener la máxima calificación, ¡la más grandiosa y maravillosa calificación!
Mientras más nos honremos, más armoniosa será la aceptación de las verdades espirituales que queremos asimilar.
CON AMORMARITZA