Todos vivimos nos movemos y respiramos y conservamos el Ser dentro de un campo de fuerza de energía electromagnética. La estructura electromagnética de este campo de fuerza tiene una calidad de frecuencia de vibración específica, que está determinada por nuestros pensamientos, sentimientos, palabras y actos. La energía electrónica recorre nuestro cuerpo y ocasiona el latido de nuestro corazón; no podemos respirar, pensar, experimentar emociones, digerir alimento o mover un músculo sin utilizar dicha energía. Gracias a la tecnología el mundo científico ya no puede negar la existencia de las fuerzas que trabajan en todo el cuerpo. También mediante nuevas formas de tecnología, se ha demostrado que estos campos de energía reciben influencias directas de las emociones, los pensamientos, la salud y el estado mental del individuo.
Ahora bien ¿Qué significa esta información con respecto a poner en orden nuestras vidas? Este campo de energía recibe influencias directas de nuestros pensamientos, emociones y actos y la calidad de vibración de este campo de energía es lo que determina las cosas que suceden en nuestra existencia. La energía llega a nosotros de una fuente ajena, no podemos generar a crear esta energía dentro de nuestro Ser. Cuando la recibimos esta energía es pura, neutral y vibra en la frecuencia de perfección.
Puedes concebir la fuente de una fuerza vital de la manera que te parezca más aceptable: si lo haces de una manera espiritual, puedes percibirla como algo que procede del corazón mismo de Dios. Concibe esta fuente como tu lo desees siempre y cuando entiendas que todo electrón, procedente de la fuente Universal, es perfecto.
Con cada uno de nuestros pensamientos palabras, actos y emociones, proyectamos esta energía en una corriente electromagnética parecida a una onda de radio o televisión, esta corriente de energía va directamente a la persona, lugar, estado u objeto al que la enviamos a través de nuestros pensamientos, actos, palabras y sentimientos. Dependiendo de nuestro estado mental y de ánimo en el momento de la emoción, la energía puede vibrar en una frecuencia muy constructiva de armonía y paz o en una frecuencia discordante de ira o frustración.
Tenemos la libertad de aceptar este don de la vida, esta energía pura y armónica de la fuente universal, y permitir que fluya en nuestro cuerpo de una manera armónica y constructiva o podemos interceptar la energía pura y convertirla en vibraciones de odio, ira, frustración, temor etc…. Aquí lo importante es comprender que somos los únicos responsables de esta decisión.
Con Amor
Maritza
Con Amor
Maritza