lunes, 2 de enero de 2012

ACEPTANDO TU REALIDAD....

La experiencia ha demostrado que cuando aceptas la realidad tal como es, se produce un cambio interno que te libera del sufrimiento. Mientras que la no aceptación de las situaciones, o de las personas tal como son, conduce a la lucha para tratar de cambiarlas, y en este empeño, lo único que puedes conseguir es aumentar tu cuota de frustración. Ten en cuenta que, a mayor terquedad y rebeldía, más intensa y traumática será tu experiencia de fracaso.
Cada situación que se te presenta ha sido diseñada con la mira puesta en ese aprendizaje. Si tu mente se enfoca en oposición y rechazo, cuenta con que tendrás que vivir la experiencia completa, hasta superarla. El primer paso para disolver y transformar una posible condición indeseable es la aceptación. Pero si ya tus peores miedos han creado tu realidad presente, y ahora deseas que se disuelva esa experiencia, es necesario que te enfoques en descubrir cuál es la correspondencia que creaste para obtener esos resultados, y además hagas los ajustes necesarios en el mundo de las causas. Solo así podrás completar tu aprendizaje, liberarte del sufrimiento y trascender a una realidad más satisfactoria, creando nuevas oportunidades.
Permanece donde estás, y trabaja un poco más la aceptación y la comprensión de esa experiencia que ahora vives, todavía no superada.
Si deseas transitar por el camino del sabio, tu pregunta clave es: ¿qué necesito aprender de la realidad que estoy viviendo? Si tu actitud es la de enfocarte en luchar contra aquello que la vida te da, comprende que estarás rechazando tus mejores oportunidades de superación y aprendizaje, y además vivirás estancado en las arenas movedizas del dolor y del fracaso.
Hemos venido voluntariamente a este mundo a vivir un sin fin de experiencias, algunas agradables y otras no tanto. El tipo de situaciones que vivimos está directamente relacionada con el grado de olvido de lo que somos, mientras más olvidamos lo que somos, más complicadas y dolorosas nos parecerán nuestras experiencias.
Aunque a veces estemos rodeados de tantos inconvenientes o estemos en medio de una situación muy complicada, podemos recordar de dónde venimos, hacia donde vamos y quienes somos. Por creación divina hemos recibido dones maravillosos y aunque no los recordemos, los llevamos dentro de nosotros porque no se pueden perder, tienen un carácter eterno.  Si por un segundo recordáramos lo que somos, quien nos creo y lo que se nos ha dado, todo se volvería dicha en un solo instante, reconoceríamos nuestra inmensa libertad de inmediato. Somos una creación con poderes ilimitados, creamos el mundo que vemos en un holograma de luz, podemos hacer maravillas, podemos sanarnos a nosotros mismos, somos hijos del amor, divinos y eternos.
No ha sido Dios quien nos ha hecho olvidar lo que somos, nosotros hemos elegido olvidarlo. Dios nos ama aunque queramos olvidar absolutamente todo lo que nos ha regalado. Podemos creer que somos impotentes, pero no lo somos. Somos los creadores de nuestro mundo y hemos querido jugar este juego que puede terminar cuando queramos volver a recordar quienes somos.
Podemos agradecer la oportunidad de recordar aunque aun no veamos cómo es la realidad en todo su esplendor y reconocer la posibilidad ahora mismo si queremos. El universo entero está esperando que lo hagamos. El universo no tiene interés en que sigamos vagando y sufriendo. El universo espera que podamos recordar lo más pronto posible, para conectarnos con nuestra divinidad. Ya no es digno de nosotros sentir la separación con nuestros hermanos y sentirnos solos estando conectados con La Fuente y siendo parte de La Fuente.
Mírate, eres maravilloso, puedes crear todo lo que quieras, puedes elegir seguir siendo una víctima mientras tus poderes van caminando dentro de ti y junto a ti.   Puedes aceptar y reconocer que tienes los dones que Dios te ha dado.  Si sufres, solo es por tu elección, solo tú decides crucificarte a ti mismo, Dios no quiere eso para ti, solo lo has deseado tu. Eres libre, aunque creas que estas prisionero, porque no quieres reconocer quien eres y quien es tu padre. Dios no te ha negado los regalos que te dio, tú has querido olvidarlos.
Todos tus sufrimientos acumulados forman tu pasado, pero esos sufrimientos no te corresponden y los puedes detener ahora mismo. Puedes dejar de crearte más dolor y entender que si creíste sufrir solo fue porque lo aceptaste de esa manera y solo porque no entendías el juego.
Hoy podemos recobrar la serenidad, la dicha y el amor.  Nunca hemos hecho nada malo, todo era parte del juego. Podemos crearnos un futuro distinto del pasado. Dios es amor y todo lo que ha creado es amor, el resto son inventos mentales nuestros.

Deseo para ti y los tuyos una verdadera evolución positiva para este año que estamos recibiendo.

Con amor
Maritza

1 comentario:

  1. Gracias por este pensamiento tan maravilloso, vale la pena dejar atrás el pasado, aprender de los errores cometidos pero ya no mirar para atrás, agradecer a Dios todos los días por darnos fuerzas para vivir, para repartir felicidad, vamor a ser felices.

    ResponderEliminar